New Arrival

Marta Lora

Marta Lora

New Arrival ( pueram habemus)

 

Pasaron las rebajas y oportunidades y el remate final…

Ya estamos en casa. Todo ha salido extraordinariamente bien, pero sigue siendo extraordinario, un milagro, suena meapilas pero contemplar a un bebé recién nacido, por muchos que uno tenga siempre es fascinante y más si físicamente puedes dedicarte un poco a esa contemplación.

Y ahora ¿volver a empezar? Si, pero no.  Los mayores sólo han visto a la niña un rato, se hicieron la foto de familia numerosa y marcharon a la playa con los primos, en palabras de J al mejor verano de su vida. M, el sector femenino se ha quedado con nosotros y busca su sitio, le han regalado una camiseta que pone “Big Sister” que me encanta.

El otro día me llamó mi maestro para felicitarme y fue profundamente cariñoso, me dedicó palabras sinceras de admiración, con su ternura siempre llena de chispa gallega y cero cursilería, me animó a tener cinco o seis porque dice que nos salen muy bien, habrá que verlos en la edad del pavo pensé yo, y ya valoraremos… pero le dije que antes le debía un libro, que se lo debo, con el que estoy muy ilusionada pero que no acabo de hincar el diente. Por otra parte, la otra parte no quiere ni oir hablar de más niños, y de libros si dan dinero ¡¡por supuesto¡¡, aunque eso es bastante difícil hoy en día. Sigo pensando en la novela que algún día me haga ganar dinero pero no encuentro la historia, necesito una historia, un argumento, el decorado, el contenido, personajes secundarios ya los tengo pero me falta el hilo conductor y saber escribir ficción.

Un libro de urbanismo, una novela, quizás otra tesis de humanidades, lo que necesito es poner los pies en el suelo y darme cuenta de que acabo de llegar del hospital y tengo que criar a una niña preciosa y volver a controlar los horarios de las tomas, y el sacaleches (por cierto me estoy haciendo una profesional del tema, creo que me voy a comprar uno eléctrico porque con esto de la Gripe A ando un poco preocupada) y limpiarle el ombligo para que se caiga y comérmela a besos, y ponerle unos conjuntos veraniegos ¡¡divinos¡¡, y pasearla.

Por cierto me ha pasado algo muy curioso, esta es la primera vez que tengo un cuco para pasear al bebé, me lo ha dejado mi generosa amiga A, antes renegaba de ellos por grandes y caros, y resulta que  además una vecina me ha arreglado su ARRUE (esos carritos inmensos y decimonónicos) y le ha puesto unas sábanas y unos lazos gigantes rosas para que vaya a Misa los domingos con él (palabras textuales), y mira que yo creía que era broma cuando me dijo que me lo iba dar porque renegué de esos armatostes, por cursis e inútiles, y ahora resulta que tengo uno plantado en el salón de mi casa… y no sé qué  hacer con él.

En fin, mañana por fin nos reuniremos toda la familia en Almería y como iba a titular la entrada al principio, “volver a empezar”, como la peli de Garci, aunque realmente no es así, por muy rutinario y metódico que lo parezca, cada toma, cada cambio de pañal, cada mueca, todo es nuevo porque Almudena, y paso de iniciales, es única y ocupará su lugar en la familia, tendrá que hacerse hueco a codazos o a besos, ella verá la técnica más apropiada y ese miedo a no tener el amor suficiente para compartir ha desaparecido.

Por cierto han pasado quince días desde su nacimiento y de momento no he tenido ese momento ¡¡fantástico¡¡ de romper a llorar sin sentido, debe ser (ver “el canguele”) que ya lloré lo suficiente en el embarazo y después de la tempestad, siempre, siempre, aunque no nos lo creamos llega la calma. Qué se lo digan a mi buen amigo I.

A, el padre de la criatura, ha hecho espacio físico en la casa para Almu durante estos días, no queda ya nada que ordenar y eso, creo, le da la paz que a las mujeres nos da simplemente dar el pecho o un bibe, la paternidad me resulta vista de cerca una experiencia mucho más difícil y racional de asumir que nuestra hormonal y física maternidad en la que todo, mi cuerpo blando y desinflando, mis dos nuevos centros de gravedad de los que mana leche, y no miel, (¿dónde quedó esa tersa tensión que tanto nos hace brillar a las embarazadas?) todo como decía está hecho y pensado, por cierto muy bien pensado, para dar acomodo a la nueva criatura.

Y en unos meses A CONCILIAR  la vida laboral y familiar, en los largos tiempos en los que doy el pecho intento planificar los horarios del mes de septiembre conforme a las tomas de A, y de momento no me encaja ni una toma, todas coinciden con el despertar de unos y  el llegar de otros, he decidió no adelantar acontecimientos y como dice mi sabia amiga C, “flow, Marta flow”, dejar que todo vaya siguiendo su curso y ya nos iremos adaptando  poco a poco, así que en esas estamos.

Las maletas ya están cerradas, mi maleta es muy escueta porque no me cabe nada, en la maleta si en mi cuerpo no,  así que mejor, a trabajar la humildad y disimular lo que se pueda, que en traje de baño es poco…

Buen verano a todos y nos leemos en septiembre.

PD. Dedicado a Cheleles, Marian y Ana.

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