NO HAY IGUALDAD SIN CONCILIACIÓN. TAMPOCO CONCILIACIÓN SIN IGUALDAD. Un artículo de GLORIA JUSTE. PRESIDENTA DE MUJER, FAMILIA Y TRABAJO

NO HAY IGUALDAD SIN CONCILIACIÓN. TAMPOCO CONCILIACIÓN SIN IGUALDAD. Un artículo de GLORIA JUSTE. PRESIDENTA DE MUJER, FAMILIA Y TRABAJO

 la conciliación en igualdad es una exigencia de nuestro modelo social, en el que hombre y mujeres podamos disponer de las mismas oportunidades para cuidar una familia, para el desarrollo profesional y para el disfrute del tiempo personal.

Lograr la igualdad y la plena conciliación es un asunto de interés prioritario para todos. Un derecho y un deber. Un reto colectivo

Las mujeres, y creo que ya todos, nos hemos dado cuenta que sin la colaboración de nuestras parejas resulta imposible conciliar y afrontar las responsabilidades familiares. La familia nos necesita.

Los hombres, y creo que ya todos, nos hemos dado cuenta que sin las mujeres resulta imposible afrontar las necesidades del mercado laboral actual. El mundo laboral nos necesita.

Es evidente que resulta imposible generalizar , las situaciones dependen de muchos factores: geografía, economía, educación. Pero si tratamos de acotar el terreno y nos referimos a hombre y mujeres de nuestro país y en la actualidad, es posible sentar algunas premisas que nos permitan diagnosticar la situación y tratar de dar posibles soluciones.

Se habla de la igualdad jurídica y de la igualdad real porque lo ideal sería que la realidad se ajustara a lo que prescribe el derecho. Sin embargo, todos sabemos que no es así y que si bien las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres sobre el papel, la realidad es muy distinta por múltiples factores que ponen de manifiesto la insuficiencia de la ley para que la igualdad sea una realidad. Aunque esto sea anticipar algunas de las soluciones, es claro que se trata de ir formando desde la escuela a hombres y mujeres para que exista una mentalidad, una educación y una cultura de la igualdad.

Formar en el valor de la igualdad como algo intrínseco a la consecución de la libertad. Igualdad como igualdad de oportunidades, no como uniformidad. Igualdad como justicia social.. Se trata de extender derechos, pero también de mejorar las posibilidades. Es lo que hay que hacer no sólo por que sea justo, sino también porque es necesario y eficiente.

Y al hablar de igualdad en termino genérico nos referimos a poner todos los medios al alcance de un Estado de Derecho para mejorar la seguridad de las mujeres amenazadas, para desarrollar la ley desde un punto de vista judicial y policial, para superar los estereotipos de género, dejar su hueco al hombre en el ámbito familiar, corregir la desigual distribución de roles en la sociedad y de las barreras que impiden a las mujeres su pleno desarrollo personal y profesional.

Es decir, el centro es: LA IGUALADAD NOS BENEFICIA TODOS. La igualdad en el ámbito público es positivo para la mujer, para el hombre, para la empresa y para la sociedad.. y la Igualdad en el ámbito privado es especialmente bueno para las personas que nos rodean: hijos, mayores o la propia pareja. Trabajar en igualdad en ambos campos nos beneficia. No queremos mujeres, ni hombres, invisibles, ni tampoco “super mujeres” o “supermachos”. No sobrecarguemos con excesiva responsabilidad a ninguno de los dos en sus parcelas. Estamos aquí para trabajar en equipo y construir lo mejor en el aspecto más familiar y también en el económico y social. Juntos podemos cambiar las cosas y construir una sociedad más justa, equilibrada y sostenible.

Pero la realidad nos enfrenta a una situación todavía bien distinta y por eso consideramos una premisa fundamental trabajar por la Igualdad real activando políticas de conciliación que permitan a la  mujer y al hombre adaptarse a la realidad actual.

Mujeres, madres, profesionales… seguimos hoy en crisis a juzgar por el 30% de ejecutivas que llegan a renunciar a su cargo ante la imposibilidad de hacer compatibles trabajo y casa, profesión y crianza de los hijos. Es la situación que reflejan los datos del informe Frenos e impulsores en la trayectoria profesional de las mujeres directivas, realizado por el IESE Business School. Si el 87% de las mujeres señala las cargas familiares como principal obstáculo en su trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA), o, en 85 de cada 100 casos, son ellas quienes cuidan de menores y mayores dependientes, el colectivo de profesionales no es una excepción.

La cultura de empresa no discrimina a las mujeres, sino a las madres. Los directivos tiene miedo a contratar o dar mas responsabilidad a las mujeres-madres porque saben que serán ellas las que llegan tarde si hay un problema de salud de un niño, las que seguro acuden a la Función de navidad o las que estarán medio “ausentes” en caso de un problema familiar. Por eso el 59% cambia de trabajo para conciliar, el 27% crea su propia empresa y el 12% de mujeres acaba optando por el autoempleo. El resto abandona. Todas ellas demandan una mejor organización del tiempo. Y los hombres? Empiezan a reclamar estos tiempos… pero no lo suficiente como para estar de verdad en igualdad de condiciones en el mercado laboral y en el ámbito familiar.

Sin duda hemos avanzado mucho, pero, en demasiadas ocasiones, es a costa de nuestra propia salud mental y física: la doble jornada en el trabajo y en el hogar; la insuficiente dedicación a la familia y a nosotras mismas; los trabajos mal e inferiormente retribuidos respecto a los hombres, entre otras cuestiones ¿Era esto lo que realmente deseábamos cuando buscamos la igualdad? No. En realidad, si la igualdad fuera real, ninguno de estos escenarios sería posible: la mujer estaría igual retribuida que el hombre; el trabajo del hogar lo repartiríamos en condiciones de igualdad con los hombres y la dedicación a la familia también sería más equilibrada.

El logro de este equilibrio como objetivo general, no es algo que beneficie exclusivamente a las mujeres. El equilibrio redunda en beneficio de las mujeres y de todas las estructuras y personas que de ella dependen, ya sea física, económica o espiritualmente: los hijos, el marido, las personas dependientes, el trabajo. En definitiva, como apuntábamos al comienzo, es evidente que lograr este equilibrio, esta igualdad real, nos beneficia a todos.

Las medidas que habría que adoptar son muchas y es cierto que, algunas de ellas, ya han comenzado a desplegarse aunque de forma muy lenta, a través de los poderes públicos o de asociaciones o entes privados. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, las medidas que se adoptan van en una dirección diametralmente opuesta a lo que sería deseable. No es lo mismo invertir en incorporar a la mujer al trabajo a toda costa que, en formación o en crear el entorno adecuado que permitiría a la mujer decidir por sí misma y en condiciones de libertad e igualdad real.

En este sentido, las posibles medidas a adoptar, serían, entre otras, las siguientes:

1.- La incorporación de la mujer al mercado laboral no puede hacerse a cualquier precio. Las empresas deben respetar la igualdad del hombre y de la mujer en retribuciones y demás condiciones laborales.

2.- Necesidad de otorgar a la persona y a la familia el valor que merecen desde los poderes públicos y desde las empresas. Esto supondrá adoptar medidas concretas tales como flexibilizar horarios; establecer jornadas adecuadas, etc.

3.- Trabajar en el cambio de mentalidad de la sociedad desde las escuelas, intentando cambiar roles y situando a los niños y jóvenes ante las posibles situaciones en que se encontrarán en el futuro.

4.- Crear un escenario favorable para que la pareja pueda elegir quién y cuando se incorpora al trabajo y en qué condiciones.

5.- El cambio de mentalidad social deberá ir acompañado de un cambio de mentalidad en la pareja, de modo que el hombre y la mujer “no se cuezan en la competencia” sino que, por el contrario ambos creen un entorno de colaboración que redunde a favor del bien común que son los hijos y la familia. Ello supone ahondar, también desde la escuela, en valores específicos que no son exclusivamente los de igualdad o solidaridad

ACTUALIDAD                                                           FUTURO

Imposibilidad de elección                                     Alternativas de elección

Sigue primando la cultura de la

desigualdad                                                          Formar y educar en la igualdad

En la pareja: competencia,

rivalidad, egoísmo y poca entrega al

bien común (la familia)                                         Donación, entrega y mucho trabajo en equipo

 Y especialmente en esta difícil CRISIS en la que nos encontramos. No nos podemos permitir RETROCEDER en materia de conciliación, de flexibilidad  y de igualdad. Lejos de ayudar a vencer la crisis, la agravaríamos. No nos confundamos, conciliar no significa trabajar menos, significa tener un plan para optimizar recursos y eso es lo que actualmente necesitamos.  

 Desde la Fundación Mujer, Familia y Trabajo creemos en  tres principios fundamentales  Merece la pena conciliar porque:

 CONCILIAR PARA IGUALAR: no se puede entender la conciliación sin igualdad, ni al revés. Y en esta crisis, con más razón. Sabemos que el empleo femenino ha enriquecido el mundo laboral. Es un talento que no podemos permitir perder

 CONCILIAR PARA APOYAR A LA FAMILIA. Necesitamos dedicar tiempo a la familia, darle el protagonismo que se merece. Y especialmente en tiempos de dificultad que es el lugar donde encontramos apoyo, solidaridad y protección. La familia cumple un papel insustituible.

CONCILIAR COMO ESTRATEGIA DE EMPRESA: Hoy mas que nunca necesitamos incrementar nuestra productividad. Trabajamos 200 horas más que nuestros vecinos europeos. Y sin embargo, nuestra tasa de productividad es la tercera por la cola. Es decir, algo falla. No somos más competitivos por trabajar más.

La productividad necesita unos empleados motivados y comprometidos. El componente psicológico es importante. Eliminemos la incertidumbre por el futuro y transmitamos mensajes positivos para nuestros empleados.

Optimizar el tiempo en el trabajo. Acabar con ciertas practicas improductivas como las largas comidas de trabajo (además de caras, se pierde un tiempo valioso), reuniones innecesarias, viajes fácilmente sustituibles gracias a las nuevas tecnologías, 

Y por otro lado, sabemos que debemos ahorrar costes. Horarios racionales evitan alargar sin razón la jornada lo que supone un gran ahorro energético (electricidad, calefacción, aire…)

Y buscando esa rentabilidad empresarial, también hay que evitar las tasas de absentismo en la empresa. En el 21% de los casos se deben a causas relacionadas con la falta de conciliación. Apostando por la flexibilidad evitamos el absentismo y el coste que ello implica

Por lo tanto, sabemos que la conciliación es un derecho y un deber, que es responsabilidad de todos y que juntos podemos trabajar para cambiar la cultura actual.

Sigamos avanzando, tanto en el terreno familiar como el laboral. Para superar esta crisis lo necesitamos y también todos nosotros

La Fundación Mujer, Familia y Trabajo trabaja desde hace 9 años para sensibilizar y proponer medidas de conciliación que favorezcan la igualdad de oportunidades sin perjudicar con ello a la FAMILIA.

Hoy nos encontramos ante una realidad que exige que entre todos avancemos en soluciones, y para ello diseñamos acciones para el cambio de estructura y de mentalidad. Involucramos en ellos a todos los agentes implicados: la Administración publica, las empresas, la educación, los medios de comunicación y la propia familia.

Una de nuestras principales acciones en el mundo de la educación ha sido diseñar, junto con el Ayuntamiento de Madrid, el premio universitario CONCILIA. Queríamos dar un paso anterior al de concienciar y motivar a otras empresas “contaminadas”, mostrar a los futuros profesionales que sin conciliación no es posible una vida serena y equilibrada. Buscamos  Crear DEBATE. Involucrar a nuestros jóvenes en los problemas de su tiempo. Además queremos acercar a las empresas   las ideas que nos propongan los universitarios.

Acabamos de finalizar nuestra quinta edición y estamos realmente orgullosas de la evolución. Primero se empezó con cinco universidades y 10 empresas, gracias a la gran acogida que tuvo entre los profesores y estudiantes hoy participan 10 universidades  y 22 empresas. Tenemos la suerte de contactar de forma directa a casi 9.000 alumnos y 200 profesores. Y sobre todo podemos decir que estamos aprendiendo muchísimo , cada vez mas, con nuestras visitas, conversaciones, debates, y por supuesto, con los trabajos presentados. Es impresionantes el nivel de las propuestas, la profesionalidad con la que se ha trabajado, el esfuerzo realizado y el catalogo de medidas  elaboradas

Este año destacamos de forma especial que todos los trabajos han realizado un profundo análisis de la situación actual, reflejando de forma muy realista los problemas que atraviesan las familias españolas por el exceso de horas dedicadas al trabajo, como la soledad de los mayores y de los niños; y analizan de forma especial las consecuencias negativas que tienen estas situaciones en las propias empresas.

El trabajo galardonado ha sido, “Concilia, Formación y Consultoría” de Paloma Glez Blanch –Universidad Rey Juan Carlos–, consiste en una empresa consultora que desarrolla un software integral para la selección y administración de los RR.HH. Este sistema contempla la inclusión de un banner en la intranet de los clientes por el que se pueden poner en contacto directo con la consultora para cualquier requerimiento de servicio. El software ofrece dos funcionalidades. Por un lado la selección de personal y por otro la administración de los recursos humanos ya existentes, proporcionando información a las empresas sobre las necesidades personales de los empleados y comunica a éstos sus derechos o beneficios sociales.

Creen que la sociedad no debe engañarse pensando que todas las medidas de conciliación e igualdad son aplicables a cualquier empresa por igual, pero ello no quiere decir que todas las empresas no tengan en sus manos alcanzar un nivel eficiente de conciliación de la vida laboral y familiar de sus empleados al igual que la oportunidad de ofrecer un ambiente de igualdad real. La posible aplicación de unas uotras medidas concretas vendrá determinada en función de la industria específica en la que se encuentre la empresa, y de las características de la empresa.

Asimismo, este proyecto contempla la creación de una fundación, financiada con fondos recaudados tanto de la consultora como de las compañías clientes, cuyo fin será ofrecer becas y subvenciones de estudio a los empleados y familiares de todas ellas.

En defiitiva ha sido una buena apuesta el convocar este Premio. En breve serán responsables de otras personas, y además ven de forma realista la situación actual y han tratado de aportar lo que ellos consideran las mejores soluciones.

 Cada vez nos sentimos más convencidas que nuestras reclamaciones son necesarias para lograr una sociedad más humanizada. Y sabemos que no estamos solas, son muchas las personas comprometidas en poner todo su esfuerzo e ilusión en lograr que la igualdad y la conciliación sea hoy una realidad en nuestro país.

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